Fresas en invernaderos

Fresas en invernaderos

De acuerdo a estudios realizados en Japón, el cultivo de fresas en invernadero se está expandiendo rápidamente tomando en cuenta que cuando se obtienen frutos de calidad, el consumidor esta dispuesto a pagar un alto precio.

Otra palanca que está transformando al sector de invernaderos en México, es que mientras los grandes consorcios se ocupan de grandes superficies de cultivos de tomate, pepino y pimiento, los pequeños productores están encontrando un nicho en el cultivo de fresas, calabacitas, berenjenas, pepinillos, minipimientos y tomates rosas.También se están enfocando en los cultivos orgánicos.

 

Sin embargo, debido a las pequeñas superficies de dos y cuatro mil metros cuadrados, cada cultivo requiere de métodos especialmente diseñados para obtener un alto rendimiento. También cabe mencionar que, ante la caída de los precios del arroz, los productores japoneses han optado con cultivar pequeñas superficies de hortalizas en invernadero para incrementar sus ingresos.

 

Fresas colgantes

Hasta ahora la clave para obtener frutos suaves, rojos y dulces parece descansar en el uso de sustratos orgánicos y también en el control de la nutrición. En el primer caso, se observa una tendencia generalizada para utilizar sustratos de fibra de coco y perlita, que ayudan a mantener una humedad adecuada. Los especialistas en este cultivo, indican que la cantidad de agua y nutrientes, al igual que los flujos de aplicación, determinan en gran medida la turgencia, dulzura y coloración del fruto.

Para garantizar una nutrición balanceada, los mismos especialistas indican que deben considerarse varios métodos para determinar el volumen y el flujo de agua y nutrientes, y para ello recomiendan utilizar sensores que miden el déficit de presión de vapor (VPD), el contenido de agua en el sustrato, o bien el método que mide el grosor y la temperatura de las hojas para saber en que momento la planta esta trabajando de manera adecuada.

 

Solución nutritiva

Los productores de fresa en Japón, han encontrado que al mantener el drenaje de la solución dentro de la canaleta que soporta la planta, se obtiene un amortiguamiento (buffer) que ayuda a mantener un mayor equilibrio nutricional que se traduce en frutos de mayor calidad.

Otra de las técnicas utilizadas es disponer de dos canaletas, para combinar dos ciclos de cultivo y aumentar la densidad. Para ello, disponen las plantas maduras en la canaleta inferior y las plantas jóvenes en la superior. Conforme se va terminando la cosecha de la canaleta inferior, se va iniciando la cosecha en la superior, con lo cual se logra alargar la cosecha y obtener una mayor producción. Este sistema de íntercultivo ha sido utilizado sobre todo en el cultivo de tomate, pero también ha dado resultado en fresa, para lograr hasta 120 toneladas de frutos en seis meses de producción.

 

Cambiando paradigmas

Un aspecto muy importante que debe ser evaluado en México, es que los productores japoneses de invernadero, ante los elevados niveles de luz natural, en vez de utilizar luz artificial o bióxido de carbono (CO2), como sucede en los Países Bajos o Estados Unidos, para aumentar la producción de fresas o tomates, utilizan técnicas que aumentan la densidad de plantación y tratan de reducir el desperdicio de nutrientes para generar mejores resultados.

 

Acido sílico: elemento olvidado

Otra de las investigaciones relevantes en relación con la fresa y los tomates, es el empleo de Acido sílico para obtener plantas más sanas, resistentes a la salinidad, con mayor firmeza y vida de anaquel. Estos estudios han sido realizados en la Universidad de Bergamo, en Italia.

Todas estas ventajas se podrían encontrar en un solo producto, que como se menciona al inicio, es uno de los elementos más abundantes entre los minerales, pero su empleo y beneficios son poco conocidos. Los estudios que se realizan actualmente se enfocan en varios puntos que se pueden resumir en reproducción celular, crecimiento, relaciones calcio-silicio, etileno-silicio, desintoxicación de metales pesados, tolerancia a la salinidad y firmeza de los frutos. Cualquiera de estos factores, podría llamar la atención de los productores y por ello, se considera que aunque el silicio puede ser un factor clave, la forma de aplicación, el tipo de suelo y sustrato, así como su interrelación con otros elementos, son la base de su eficiencia.

 

Reproducción

En este proceso, el silicio resulta un elemento importante para proteger el embrión, aumentando la disponibilidad de humedad e incrementando la tolerancia a las altas temperaturas. Las deficiencias de este elemento en tomates repercuten en una floración irregular, mientras que en fresas y pepinos se observa una reducción en la fertilidad del polen. Ésto se relaciona con la tolerancia a las elevadas temperaturas, con lo cual se podría utilizar el silicio para realizar plantaciones cuando las temperaturas son elevadas.

 

Transplantes

En este punto el silicio se ha venido aplicando en forma de extracto de plantas acuáticas, que ayudan al desarrollo de los trasplantes, aunque debido a la diversidad de sustratos y tipos de suelo, es difícil hacer un dictamen de su eficiencia. Lo que si se ha observado, es que al aplicarlo en el sustrato, es más efectivo que en aspersiones foliares.

 

Relación con otros elementos

Al reforzar el sistema vascular y dar mayor fuerza a las células. También participó en el metabolismo de la planta, que ayuda a incrementar el desarrollo y la fijación de nutrientes. En el caso del calcio, se ha dado prioridad a este elemento, aunque la presencia de silicio incrementa su absorción de manera notable.

 

Tolerancia a la salinidad

En aplicaciones de silicio, se ha observado que al aumentar la turgencia de las células, se reduce la permeabilidad de las membranas que absorben el sodio, con lo cual se incrementa la tolerancia a la salinidad. Igualmente, se ha observado que al disminuir la presencia de sodio, aumenta la de potasio en el tejido celular.

 

Turgencia

Finalmente, los datos del incremento de la turgencia de las hojas y los frutos, provienen de estudios realizados mediante aplicaciones de gel de silicio en las hojas, ya que al parecer es la única forma en que este elemento puede traslocarse y formar polímeros o formas quelatadas que ayudan a disminuir la transpiración de los tejidos. Al hacer más lento el proceso de la transpiración, los frutos mantienen la turgencia por mas tiempo, incrementando su calidad y vida de anaquel.

 

Hasta ahora, los experimentos han dado muy buenos resultados en cultivos de fresa, tomate y pimiento, frutos en los cuales resulta necesario mantener un balance hídrico para asegurar la calidad.

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